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¿QUÉ TE PASÓ EUROPA? ¡ANTES ERAS CHÉVERE!

“…¿Me contradigo?

Muy bien, me contradigo.

(Soy amplio, contengo multitudes)…”

Walt Whitman

HITLERPALOOZA

No cabe duda de que en el mundo hay una cierta perplejidad acerca del giro a la ultraderecha de Europa, lo que implica una conclusión muy obvia, hay votantes de izquierda que votaron ultraderecha, y eso tiene algo inexorable: la realidad es porfiada, y no podemos seguir diciendo que es porque no entendieron lo bien que la izquierda hizo las cosas. No fue cierto cuando lo dijo Sanguinetti en 2004, no fue cierto en 2019 cuando lo dijo el FA, muchísimo menos cuando lo dijo Alberto Fernández y no lo es ahora. Va por otro lado.

Hay un Youtuber que me encanta y cuyos argumentos encuentro siempre por debajo de los de mi admirado Darwin Desbocatti por lo que intuyo (el famoso “no tengo pruebas pero tampoco tengo dudas” algo que tiene relevancia en esta nota) y cuyo canal “Solo Fonseca” es genial. Sus videos semanales sobre política internacional “con algo de humor negro” como él mismo dice son una misa obligatoria para mí.

Cuando en el último utilizó uno de mis libros favoritos de los que leí este año para analizar lo del HITLERpalooza reciente me sentí tentado de escribir, pero también tengo que recomendar su canal, primero porque lo van a disfrutar los que disfrutan mis notas sin dudas. Sin más exordio, preparemos un single malt, pongamos pop para divertirnos y vamos a la nota.

Jonathan Haidt es un psicólogo social y profesor de ética empresarial en la Universidad de Nueva York. Es reconocido por su investigación sobre moralidad y emociones morales, lo cual se refleja en su influyente obra “The Righteous Mind: Why Good People are Divided by Politics and Religion” (La Mente Justa: Por qué las personas buenas están divididas por la política y la religión).

En este libro, Haidt explora cómo las discrepancias en valores morales esenciales, como el cuidado, la justicia, la lealtad, la autoridad, la pureza y la libertad, explican las divisiones ideológicas entre liberales y conservadores. Haidt argumenta que las personas son guiadas por intuiciones morales innatas que difieren entre culturas e impactan en nuestras diferencias políticas y religiosas.

En este aspecto, las personas tienen ciertas intuiciones morales y luego desarrollan estrategias racionales para fundamentarlas, en oposición a lo que la mayoría de las ideologías afirman. El dilema radica en la dificultad de reconocer lo negativo en lo propio y lo positivo en lo ajeno. Pero no nos adelantemos.

(IR)RACIONAL SOCIALISMO

En su libro, propone que los liberales (asociados comúnmente con la izquierda política) tienden a enfocarse más en los valores de cuidado/protección, justicia/equidad y libertad/oposición a la opresión. Estos principios resaltan la importancia de proteger a los vulnerables, promover la igualdad y defender los derechos individuales.

Por otro lado, los conservadores (que generalmente se los asocia a la derecha política) suelen otorgar igual importancia a estos valores y a los de lealtad/grupo, autoridad/respeto y pureza/santidad. Estos últimos aspectos subrayan la relevancia de mantener el orden social, respetar las tradiciones y figuras de autoridad, así como preservar ciertas normas culturales o religiosas.

Haidt sostiene que comprender estas diferencias morales es crucial para fomentar el diálogo y la cooperación entre individuos con posturas políticas opuestas. Al reconocer que cada perspectiva tiene algo valioso que aportar al bienestar colectivo, podemos buscar puntos en común y soluciones más inclusivas frente a los desafíos sociales.

Jonathan Haidt, recordemos, plantea que el pensamiento moral se fundamenta en intuiciones morales innatas en lugar del razonamiento lógico. Según su teoría, estas intuiciones actúan como “paladares morales” que se activan automáticamente y dirigen nuestras decisiones y juicios éticos. Haidt identifica seis pilares morales: cuidado/protección, justicia/equidad, lealtad/grupo, autoridad/respeto, pureza/santidad y libertad/opresión.

Cada individuo valora estos pilares de manera única, lo que resulta en una diversidad de opiniones morales.

Asimismo, sugiere que el razonamiento moral a menudo surge después de estas intuiciones inmediatas y funciona más para justificar decisiones ya tomadas que para alcanzarlas.

Cuidado/Protección: Sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno, fomentando la atención y protección. Podemos ver fácilmente que: un médico dedicado que trabaja incansablemente en zonas de conflicto para brindar atención médica a los pacientes, incluso poniendo en riesgo su propia seguridad con el fin de aliviar el sufrimiento ajeno, representa un ejemplo virtuoso. Por otro lado, una persona viciosa sería aquella que ignora o se burla de alguien que claramente necesita ayuda o está pasando por un momento difícil.

Justicia/Equidad: Preocupación por la justicia, los derechos y un trato equitativo para los individuos. Entonces: un juez imparcial que aplica la ley con ecuanimidad, garantizando que todos sean tratados de manera justa y equitativa ante ella, encarna el valor de la justicia y equidad. Por otro lado, un empleado deshonesto que roba a la empresa justificando sus acciones bajo el pretexto de “todos lo hacen” se consideraría una conducta viciosa.

Lealtad/Grupo: Valoración de la lealtad hacia el grupo, la familia o la patria. La lealtad hacia el grupo se manifiesta en actos valientes como el de un soldado dispuesto a arriesgar su vida para salvar a sus compañeros en combate, demostrando así un fuerte apego grupal. En contraste, pertenecer a una narcobanda y participar en actividades delictivas perjudiciales como muestra de lealtad al grupo sería una conducta considerada viciosa.

Autoridad/Respeto: Respeto y acatamiento a la tradición y a las figuras de autoridad. Respetar las normas de tránsito y acatar las indicaciones de los inspectores son muestras de civismo. Por otro lado, funcionarios públicos que desobedecen las leyes y reglamentos e imponen sus opiniones de manera arbitraria perjudicando a los ciudadanos solamente porque pueden hacerlo, serían comportamientos viciosos.

Pureza/Santidad: Valoración de la pureza física y espiritual, a menudo vinculada a creencias religiosas o ideológicas. Para este eje, sería virtuosa una persona que sigue fielmente sus creencias religiosas o morales, viviendo de manera pura y ética. En cambio, alguien que de forma intencional profana símbolos sagrados o actúa en contra de las normas morales aceptadas por una comunidad a la que aceptó pertenecer de manera libre y consensuada sería vicioso o malvado.

Defender la libertad y oponerse a la opresión es un valor fundamental que impulsa a las personas a luchar por sus derechos individuales y resistir cualquier forma de injusticia. Un activista que lucha de forma pacífica, o quizás no tanto, por los derechos civiles y la libertad de expresión, aun cuando no tenga éxito, es un ejemplo virtuoso. En cambio, un dictador que somete a su pueblo, limitando severamente sus libertades y derechos, por ejemplo, aumentando la libertad de una institución como el mercado en detrimento de la de los individuos más desprotegidos, no lo es.

Otro inconveniente (como si uno solo no bastara) es que los conservadores suelen apoyarse en los seis pilares éticos, mientras que los liberales tienden a centrarse únicamente en los tres primeros. Esto parece lógico dado que los conservadores son más propensos a mantener tradiciones y ser reacios al cambio, pero esta distinción no siempre resulta tan clara al trasladarla al espectro político derecha/izquierda. El problema es que, en efecto, ya va siendo hora de preguntarnos si es necesario seguir haciéndolo…

LELOLIBERALISMO

Como bien dice mi camarada en alopecia Fonseca, estamos hablando de un referente vacío, donde intentamos asignarle un significado político a una posición que surgió de forma casual durante el debate sobre si Luis XVI seguiría siendo un monarca absoluto o si sería limitado por una constitución.

Es decir, basta con pensar lo obvio que es que alcanza con darse vuelta para que las referencias posicionales se inviertan, para entender por qué una intelectual de la talla de Mercedes Vigil puede atacarlas y no hace falta recurrir a los pesos pesados como Barney o Tinky Winky.

Lo que Haidt evidencia con pruebas científicas, es que no se trata tanto de ideologías como de tendencias conceptuales, incluso con fundamentos genéticos, que nos inclinan hacia ciertas preferencias conservadoras o liberales.

Esto influye en la construcción de mitos sobre la izquierda y la derecha, mitos que son cambiantes y se renegocian con el tiempo. Esto es lo que está sucediendo ahora. Ofrecemos vino nuevo en copas antiguas…

En resumen, ciertas inclinaciones o preferencias pueden llevar a uno a adoptar posturas liberales y estos rasgos lo llevarán a ser universalista, individualista, interesado en nuevas experiencias y con una tendencia a creer que lo moralmente correcto es proteger a los más vulnerables.

Por el contrario, aquellos con tendencias conservadoras tienden a valorar lo familiar, la cohesión grupal y la responsabilidad individual. En este sentido, consideran como moralmente correcto recibir una recompensa por el esfuerzo realizado.

Un ejemplo de esto (gracias Fonseca) es que los liberales suelen ser más individualistas, mientras que los conservadores están más inclinados a sacrificarse por el bien del grupo al que pertenecen (familia, partido, club, siempre en la chiquita).

¿Esto quiere decir que un lineral no pueda ser un hombre de familia o una conservadora no pueda ser una mujer que disfruta de las experiencias nuevas? No, simplemente que una cosa son las personas y otras las inclinaciones, y las ideologías son ficciones que no describen individuos, y por eso ya deberíamos ir soltándolas. Por eso, no por lo que dicen los políticos…

Esto es porque la realidad no son los eslóganes y porque la degradación de la inteligencia llevó a que el herrerismo fuera defendido en los años noventa por un intelectual como Ignacio de Posadas y ahora por Valeria Ripoll. El chiste se hace solo.

Como la política no es el arte de decir la verdad sino el de hacer que lo voten a uno, los políticos dicen lo que creen que los votantes quieren oír y después hacen lo que quieren ellos, mientras que los votantes eligen a los que creen que los representan y después inventan las razones para justificarlo.

Yo no escuché una idiotez (uso la palabra como énfasis necesario intencional) mayor que la frase “dato mata relato” porque un dato solamente puede ser comunicado cuando se inserta en un relato, sea numérico o no. Aislado, no significa nada. ¿La frase? Una de tantas mentiras exitosas del presidente Lacalle Pou, autor de grandes éxitos como : “No miren para el costado”, “profesionalmente intachable”, “pasé a saludar”, “sería un mal amigo” y tantos otros. Los juegos malabares que votantes y detractores de Lacalle hacen para usarlos en sus mezquinas batallitas son un ejemplo del mecanismo que explica Haidt para el pensamiento moral: intuiciones y mucho trabajo posterior para justificar.

Pero es muy importante, porque eso, en manos de un político competente como Lacalle Pou es una herramienta para manejar a sus peones para que se tiren a parar las balas de pecho, como piezas de sacrificio que son, y la realidad es que, le guste o no a uno lo que ha hecho con el país, hizo más o menos lo que dijo, salvo bajar los delitos y el déficit fiscal, benefició a “los malla oro” y todos sabemos que lo que no pudo hacer fue culpa de la pandemia.

POR MI LUCHA, POR MI LUCHA, POR MI SANTÍSIMA LUCHA

El último párrafo muestra cómo se requiere un esfuerzo para transformar algo innegable (Lacalle Pou gobierna un país sin desorden civil) y presentarlo como al borde de una crisis inevitable. Es comprensible que los políticos lo hagan por necesidad electoral, pero resulta desconcertante que los votantes caigan en esa estrategia, cuando su propio interés radica en ser objetivos y analizar quién los representa mejor, que eso pase me sigue dejando perplejo.

Sin embargo y a pesar de mi perplejidad, desde la perspectiva de “La Mente Justa”, se puede comprender el cambio de votos del pachequismo a Mujica, de éste Manini Ríos y también la migración desde la “izquierda progresista lela” europea hacia la ultraderecha zombie (tipo “zombie rápido y peligroso”, lamentablemente).

En Europa ocurre algo similar, aunque en escalas muy distintas. Para contextualizar, Europa es apenas un 20% más grande que Brasil; por lo tanto, en términos latinoamericanos podríamos decir que todo está más cercano allá, como refleja la obra teatral “Finlandia” que menciona que desde Madrid a Helsinki hay 4000 km.

En contraste, la llegada de inmigrantes provenientes de Asia y África en las últimas décadas ha adquirido proporciones que pueden considerarse de invasión. Los sentimientos nacionalistas han ido en aumento, evidenciados por el progresivo estrechamiento de los bigotes ideológicos a lo largo de los años. En este contexto, es necesario mencionar un concepto que complemente al de Haidt para analizar el fenómeno.

El concepto de WEIRD es un acrónimo que engloba a poblaciones occidentales, educadas, industrializadas, ricas y democráticas. Este término fue difundido por el psicólogo Joseph Henrich y se emplea para referirse a sociedades que suelen ser objeto de estudios psicológicos y antropológicos, pero que no representan la mayoría de la población mundial.

Por otro lado, el concepto non-WEIRD engloba a aquellas poblaciones que no se ajustan a estas categorías y pueden ofrecer perspectivas más diversas en la investigación. Henrich y otros expertos han señalado que los estudios centrados principalmente en poblaciones WEIRD pueden presentar limitaciones en cuanto a su generalización debido a sus particularidades únicas y su carácter minoritario.

El dilema principal radica en las instituciones occidentales como la ONU, UNESCO, OMS y UNRWA tienen culturas institucionales absolutamente WEIRD, porque están formadas casi en su totalidad por funcionarios que son de esas sociedades o se asimilaron a sus costumbres (es muy habitual que las dirijan personas de países emblemáticamente “NON WEIRD” pero por que tienen el furor de los conversos, basta con vercualquiera de los últimos 10 presidentes de la ONU o la OMS).

Y como occidente siempre fue paternalista y centralista, intenta imponer su visión a los demás, lo cual, cuando era desde Europa (centro WEIRD del planeta) hacia Asia o África (partes emblemáticamente NON WEIRD) no pasaba nada, pero cuando esa contradicción se les produjo dentro de su pequeño territorio, la disonancia cognitiva social (si es que el concepto puede existir) les explotó en la cara con este resultado, que no es ni tan extraño ni tan apocalíptico.

Debido a que Occidente siempre ha sido paternalista y centralista, intenta imponer su perspectiva a los demás. Anteriormente, cuando esta imposición dirigía políticas desde Europa (el centro EXTRAÑO del planeta) hacia Asia o África (regiones emblemáticamente NO EXTRAÑAS), no había problema. Sin embargo, cuando implicó legislar domésticamente para intentar asimilar el aluvión de inmigración NON WEIRD, se enfrentaron a una disonancia cognitiva social (si es que dicho concepto puede existir) que les explotó en la cara. El resultado no resulta tan sorprendente ni apocalíptico como podría parecer.

HIGH HITLER

El mundo se presenta tan extraño como Hitler después de tomar sus dosis diarias de anfetaminas. En el ámbito político real, en Francia el aborto no solo se ha vuelto legal, sino constitucional, con el respaldo unánime del partido de Le Pen y aunque la acusen de “lavar” la imagen con estas acciones, la realidad es que ni la izquierda está nacionalizando los bancos ni enviando niños a Cuba, ni la derecha está deportando africanos (aunque Meloni sea una excepción especial).

y como vemos, el problema no es que la misma Europa (porque no es que los votantes hayan sido reemplazados en masa) haya migrado su voto por incoherente, de la misma manera que pasó en Argentina, que una gran cantidad de Kirschneristas hayan votado a un demente como Milei, que habla con un perro muerto. Eso pasa porque los políticos leen mal a la sociedad para la que tienen que gobernar y los electores eligen de manera en la que sus “mentes justas” pueden reaccionar. Como observamos, el problema no radica en que Europa misma (pues no es que los votantes hayan sido masivamente reemplazados) haya desplazado su voto hacia la incoherencia. Este fenómeno también se ha visto en Argentina, donde muchos seguidores del kirscherismo han optado por votar a un individuo perturbado como Milei, quien sostiene conversaciones con un perro muerto. Todo esto sucede porque los políticos interpretan erróneamente a la sociedad a la cual deben gobernar y los electores eligen según lo que sus “mentes justas” encuentran afín.

Por eso, en Uruguay, que guarda similitudes con Europa, nos encontramos más bien en una situación peculiar, con carencias en ciertas áreas, pero con un énfasis marcado en otras. Cuando la atención política se centra en las identidades minoritarias, es natural que la mayoría se sienta excluida, pues los políticos caen en el error de descuidar a quienes conforman la base de sus votantes y son susceptibles a ser persuadidos por argumentos basados en “dato mata relato”.

Es en ese punto donde se pierden las elecciones. Por ejemplo, cuando los suecos protestan por los inmigrantes se los criminaliza por acusación de islamofobia, mientras Suecia experimenta un aumento alarmante de la violencia, siendo hoy el segundo país con más asesinatos en Europa. Paradójicamente, Francia y Alemania se han vuelto un lugar tóxico para una comunidad judía con casi mil años de antigüedad (en Francia, en Alemania hubo un pequeño inconveniente hace unos años) por ataques a manos de inmigrantes musulmanes que reclaman ser respetados en sus costumbres (exigencia de comunidad establecida NON WEIRD) pero obviamente no le importan a nadie: son judíos.

Otro dato, la población de Europa ya no tiene obreros, no hay casi industria, la mayoría de los trabajos son de oficina o asociados a mantenimiento, por lo que la población más frágil es de un tipo muy particular: desocupados. Y son desocupados con alta formación educativa, o sea, peligrosos si se sienten frustrados o resentidos. En España son más del 12 % y eran más del doble. Algo similar pasó en Uruguay con la capitalización del descontento por la seguridad, y con la promesa de bajar los impuestos .

La gente percibe los datos con su “mente justa”, sus intuiciones lo llevan a una u otra afinidad según los ejes y luego inventa rápidamente las justificaciones para sentirse cómodo con esas afinidades, exactamente al revés de lo que nos contaron, “relato inventa dato”.

Volvamos un rato a nuestro pequeño rincón de Europa.

GOEBBELS PASÓ A SALUDAR

La realidad es que increíblemente es que sí parece que nos gusta que nos mienta y que, cito una vez más a Roberto Musso “estamos queriendo humo y humo nos están vendiendo”. Lo mejor que podemos hacer es dejar de pelear por banderas, bajarnos de las discusiones estúpidas de las redes sociales, de los programas de panelistas y muy especialmente, del helado de menta con chocolate.

La ecuación de la política uruguaya hoy en día está planteada de esta manera:

MARSET+ASTESIANO+PENADES+PUERTO >=<MORABITO+SENDIC+ANTEL ARENA+PLUNA

Cualquiera que esté tratando de igualarla o está tratando de que lo voten y no vale la pena escucharlo porque no está usando armas nobles, o es un idiota útil que pierde un tiempo que nadie le va a devolver para que ganen esos mismos que no usan armas nobles.

No hay derecha, no hay izquierda, hay personas. Y somos lo que hacemos, no lo que decimos que hacemos. Sea que pasamos a saludar o que somos responsables o malos amigos…

Recuerde esto: le estuvieron mintiendo: ahora y siempre el relato es el que inventa a los datos. Son los hechos los que están ahí, porfiados y resistiendo a la nada, pero Ud. sabrá de que lado quiere estar cuando empiece a amanecer, y se empiece a divisar el negro perfil del monte…

Bernardo Borkenztain

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